SE ILUMINÓ PUERTO

 

 

 

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Dragón, La Posta del Rio, Pájaro Azul, Zorritos, Los Alamos-

Pensaba que seguramente en las tertulias de esos dirigentes que se juntaban para ir dándole forma al Naranja, mucho antes del año 1976, seguramente pensarían en la cancha, en infraestructura, en crecimiento, como lo hacen las familias por ejemplo. Algunos ya no están, desde algún lugar seguramente nos van guiando, hoy siguen hijos, nietos trabajando con las mismas ganas de aquellos emprendedores.
Grandes “epopeyas” deportivas, los autos detrás del alambrado iluminado vueltas olímpicas y el “Dragón”, hoy nuestra Sede, albergando a jugadores, familias, vecinos, amigos. Noches de trucos en noches heladas al calor del tacho a leña.
Ahí la cosa arrancaba de nuevo, el Naranja estaba vivo, a juntarse en la parrilla “La posta del Río” para darle una mano a esos gladiadores que le dieron vuelo a ese Pájaro Azul y ya la familia se iba agrandando.
Y llegaron eso que cambiaron todo,  hoy los Zorritos, no teníamos nada por supuesto. Alguno que compro pelotas, otro que dijo: “presto las camisetas”, no son naranja comentó, ah y no se che a alguno se lo escuchó decir, “y dale traelas, ya compraremos las naranjas”. Siempre ese Sentido de Pertenencia por el club, por este lugar, hoy ya a algunos “bisnietos” los tenemos corriendo detrás de una pelota.
Con el piberio llegaron las mamás, papás, abuelos, tia, tios, que le hacen la leche con chocolate, más de alguno que hoy juega en primera, Federal A lo recuerda y ahí vamos, algunos “locos” de eso que los tomas o dejas, en mi equipo estos juegan siempre, que vamos por el césped, que vamos por tribunas, que volvamos a tener cabina de transmisión,
que la cancha de césped sintético en Los Álamos, que vamos por las iluminación, que locura, eso es Puerto.
Como todo sueño realizado se celebra, se debe cuidar, se debe valorar, mucho trabajo, mucha gestión, puertas que se tocan y se abren para un proyecto, mucho acompañamiento.
Y así va el Naranja, entre sueños, trabajo y perfil bajo.
Ya pensando en el próximo sueño, ese que nos permitirá tener el lugar que nos falta para las chicas, abuelos y tantos más, sin perder nuestra esencia del “club de Barrio”, ese que soñaron sus fundadores.
¡Felicidades!

Rubén H.