NIÑO, SE FELIZ

Dijo el poeta:  “Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar”…

 

Así como en el año 1959 las Naciones Unidas (ONU) dejó establecidos los derechos del niño, acordado por sus países integrantes, lo escrito sólo reconoció el contexto agresivo, violento, y disimulado en el que aquellos niños atravesaban su primeros años. A partir de entonces se comenzaron a reconocer sus derechos más elementales, y las próximas lineas destacaran su importancia a partir del contexto que les brindamos.-

Tan supuesto como certero es que, “el día del niño es todos los días”, es justo ahí donde el adulto se contradice en sus actos y lo transforma en cotidiano, porque los niños reciben otros hechos, en algunos casos violentos.-

Escribir para el Dia del Niño es una contradicción en si misma, pero el club busca desde las palabras soslayar algunas omisiones diarias. Lo que no quita un crecimiento, a partir de ser elegido por los chicos de los kilómetros.-

El niño y su balón tendrán a lo largo de una vida un vínculo tan férreo como sutil, y es a través del juego entre ambos que en muchos casos, conocen alguna versión de la felicidad humana. La pregunta es quien es el adulto para condicionar, a través de su humor, tan preciado momento como es el juego.-

“Si andas mal en la escuela te quedas sin fútbol” dijo mamá mientras preparaba la merienda, “si no haces lo que te digo, el domingo no jugás” con seriedad filosófica escucho decir de quien se considera entrenador, “Cobra bien delincuente ¡¡¡” sostiene un padre dirigente que agrede al árbitro de la categorías infantiles mientras se cuelga del alambrado, como pidiendo que lo dejen jugar. Y así hay una amplia colección de situaciones cotidianas que dejan al niño en conflicto con lo que más desea que es JUGAR.-

Tiene mucho más valor entonces cuando escucharnos mejor, y mucho más sobre todo cuando estamos frente a ellos. La pelota es la excusa para llegar a entendernos con los más chicos dentro del lenguaje de lo lúdico, primordial para relacionarse con sus pares. Y nada hay más importante que esa relación en el juego.

A veces si no nos damos cuenta de esto somos los adultos los mejores interruptores del desarrollo de ese niño, en su edad más esencial, como la infancia, cuando se graban algunas vivencias para toda la vida, esas que te marcan los pasos a seguir.

Por eso parafraseando a Joan Manoel Serrat  “Niño, nunca dejes de correr tras la pelota …”

Felices los niños que JUEGAN A LA PELOTA ¡!!.-



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