“LOCOS Y CAMPEONES YA SOMOS”

La historia de un campeonato contará con una leyenda, quizás con el paso de los años, alguno la consideren la mitología de Puerto Moreno. Y quienes la pudieron compartir evocarán esa tarde mayo, y rescatarán la figura de Martín Marino ” EL Negro”, quien como arquero, tan enorme, como el recuerdo, será ineludible.-

De afuera tu historia con el fútbol, con la camiseta de Puerto Moreno,  parece una película, vos como lo vivís?

Martín Marino: Yo lo vivo de esa manera. Parece una historia, un cuento, una fantasía, que si la gente no la vio es difícil de creer. Después de 16 años volver al club donde había salido campeón, y salir campeón de vuelta, y encima con la posibilidad que el penal del campeonato lo tenia en mis manos. Por suerte entro pero también podria haber sido el villano en todo esto. Por eso digo que es un cuento con final feliz, y creo que me da toda la enseñanza, que es mi despedida del futbol de Bariloche. Con esto que me regalo el club Puerto Moreno, los dirigentes, la banda del Oeste, mis compañeros, los hinchas, mi familia, creo que es la mejor manera de decirles muchas gracias, no solamente a Puerto Moreno si no al fútbol de Bariloche.-

Dentro de tanto festejo, tuviste la oportunidad repasar las imágenes que esta historia de dejó?

Martín Marino: Uno lo vive de diferente manera, porque creció y maduró. Porque llego a un club donde los dirigentes hicieron un club increíble, una cancha de césped increíble, un vestuario, la sede, y ves chicos que corren con la camiseta naranja por todas partes. Y cuando escuchas que gritan jugando con la caprichosa “ Patea Monteroooo, atajo Marinoooo” veo eso y es una caricia al alma.

Anécdotas un montón, tuve la suerte de salir campeón con un montón de clubes acá en Bariloche, pero lo que viví con Puerto Moreno fue increíble. Mi vieja con más de 75 años en la tribuna que se banco todos los partidos, mi hija que cuando salimos campeones en el 2002 tenia 10 meses y entraba a la cancha a upa. Hoy estaba en la popular gritando Dale Campeón ¡!! Y llorando.

El plantel del 2002 en la tribuna gritando y alentando todo eso para mi fue increíble. Y mucha gente que cuando llegue al club no conocía. Que quizás me conocían como nombre, y no como persona. Y que aprendió a conocerme y a quererme, y se llevó una sorpresa buena, siempre digo que no hay que llevarse por las apariencias, hay que conocerla. Y lo vivo con los chicos de Puerto, en las calles del barrio que siguen festejando, y con mis compañeros que salieron campeones por primera vez y que siguen felices.

Y que pase lo que pase este campeonato no se lo saca nadie, porque es inolvidable, cancha llena, y me acuerdo que cuando empezó esto con Puerto la primera arenga fue que “vine a salir campeón”, y lo conseguimos todos juntos.-

Hay un punto de vista distinto desde el arco, a eso sumale tu edad, la experiencia, como viste a este grupo, como se armo el vestuario?

Martín Marino: Creo que los chicos no creían en ellos mismos, creo que venían de un torneo corto con equipos muy fuertes. Y a medida que se fueron dando los resultados, entrenando todos los dias, con lluvia, con los técnicos, los dirigentes, entre todos empezamos a sentir que podíamos todos juntos. De los once que entrábamos a la cancha, los 6 que estaban afuera, de los 30 que venimos entrenando todos juntos desde enero,  que somos como grupo, porque el último vestuario en la final éramos como 25 y entrábamos once.

Fue algo increíble, lo viví de una manera especial, los chicos  sintieron que podíamos salir campeones, aunque hubo un antes y un después desde el partido con Cruz del Sur, ahí los mas jóvenes vieron que teníamos muchas posibilidades, ese partido fue una bisagra.

Tengo una imagen tuya en uno de los últimos vestuarios, que creo es el aporte más importante de tu figura, que es la FE. La tenés hecha una imagen de la virgencita. Desde cuando la adoptaste?

Martín Marino: Esa virgencita está conmigo desde el año 2000, ha viajado conmigo en los torneos Federal B, es algo que esta en mi casa, en cada partido, en los vestuarios, en cada concentración en cada viaje. Los chicos hicieron en el vestuario un lugar para ella, no había antes, siempre va acompañada por una camiseta mía que dice ‘Brisa te amo’, que la tuve hace muchos años. Con caramelos y la cabala era pasar a buscar caramelos para calmar la ansiedad previa de cada partido.

Tengo una anécdota especial con esa virgencita, en Cutral Co me la robó la hinchada. Yo me la llevaba al arco en esa época, y en Cutral Co la red del arco era parte del alambrado, y no me querían mucho (risas) y un día me la robaron, habíamos empatado, y al final del partido me la devolvieron y me pidieron la camiseta. Y ahora creo que se va a guardar a la virgencita ahí porque fue el último campeonato que vivió.-

Puede ser que esta experiencia te mantenga vinculado a la pelota y al club de otra manera?

Martín Marino:   Me encanta estar en este club, me acaricio el alma, me acomodo el alma. Posiblemente sea el final de mi carrera en el futbol local. Se que deje una huella imborrable en muchos, había muchos nenes que no sabían quien era yo, y hoy me piden fotos, me regalan dibujos, me saludan me gritan, “soy Marino, soy Marino” y eso es una caricia al alma. Eso es lo que me llevo.

Y ayudar de alguna manera a que el club siga creciendo porque este club no tiene techo, porque es más que un club, esto es una familia. Y creo que hay un montón de gente que lo vivimos de esa manera, es nuestra segunda casa.-

 

 

 



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