LA SEMILLA DE LA ILUSION

Cuando la realidad en lo deportivo marcaba que la próxima estación de este viaje a un campeonato, significaba estar entre los ocho mejores equipo de la ciudad, comenzó a gestarse la idea de incluir a la familia entera de Puerto Moreno en la última cita en casa.

Los dirigentes pusieron manos a la obra y las ideas empezaron a fluir para reunir en una misma tarde. Que todos con su camiseta, que todos con sus profes, que es a las 3, no, es a las 4, y esas ganas fueron provocando el contagio futbolístico más sano.

Y como si la naturaleza entendiera del sentimiento portuario por esos colores, desde temprano todo confluía para que las caritas de los más chicos de la mano de sus familias, improvisaran vestuarios en las tribunas del Walter Montero, inflaran globos en los pasillos del club.

El predio Los Alamos, era testigo de la ansiedad por entrar a la cancha, recibir el aplauso y el reconocimiento de la mejor hinchada, y hacerle el pasillo más motivador para estar con los chicos de la primera. Después el partido y el aliento incansable, recompensado con el gol que hacia la diferencia.

Esa diferencia sembrada por la ilusión de los más chicos que engalanaron la previa, y los mayores transformaron en esperanza por una semana para confirmarse como uno de los mejores equipos del torneo. Así fue una tarde ideal que a esta altura del año era vencida por los colores naranjas que embellecen este costado de la cordillera, sobre todo cuando juega Puerto Moreno en casa.-

 



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