GRACIAS A MI VIEJO (historia de hermanos)

La historia de los hermanos Angeloff está destinada a escribir su capítulo en la historia del Club Puerto Moreno. Por antecedentes y por lazos sanguíneos su historia habla de muchos sacrificios, siempre unidos a una pelota, como dejando que ella marque los caminos del destino.-

La ciudad de Corzuela está situada geográficamente en el centro-oeste de la provincia de Chaco, distante a 230 km aproximadamente de la capital chaqueña, Resistencia, y alrededor de 70 km de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña.-

De ser cuna de jugadores de fútbol también la ciudad de origen de los hermanos Angeloff, cuenta la leyenda que el temperamento se fue forjando desde pequeños. De eso nos cuentan David y Theo…

Theo:  “Yo siempre lo mire mucho de chiquito, porque tenia un poquito mas talento que yo” suena como respetuoso con su hermano.

David: “Siempre en el Chaco, mi viejo había armado una canchita al lado de casa, que mi vieja a la siesta no nos dejaba ir a jugar, porque allá la siesta es como una religión. Tenias que dormir si o si. Por ahí mamá no nos dejaba salir y nosotros nos escapábamos, eso si cuando volvíamos a casa si estaba despierta, y era lo peor que nos podía pasar, nos comíamos la cagada”.-

Aparece en el relato esa verdadera importancia del padre futbolero, que desde pequeño fue creando las condiciones, tanto físicas como mentales, para apuntalar la carrera futbolistica de sus herederos.-

“Mi viejo desde chico me hacía trabajar arrastre con pesas, me hacia saltar a la soga, hoy Tengo que estar agradecido a todo lo que hizo mi viejo. Me hacía hacer velocidad con pesas y Theo al lado mio sin pesas…hoy mi hermano está mas potente que yo, y para nosotros fue una de las mejores infancia más linda en el futbol…”afirma con contundencia David como entrando al área y la pelota picando para pegarle de zurda, con esa firmeza.-

 

Theo:  “Los entrenamientos de mi papá todavía los recuerdo, siempre fueron duros, alla en Chaco todos los días a la tarde, a veces medio turno. Y hasta de noche hemos salido a correr, al lado de una ruta principal, porque las noches son calurosas, nos hacia saltar, correr o tirar de una cubierta. Siempre a mi hermano lo seguí, yo fui aprendiendo siempre mirándolo a el”.

“Si ahora estamos mas o menos bien es por todo el trabajo de mi viejo que siempre fueron duros. A nosotros nos sirvió para tener este nivel en el que estamos jugando bien”.-

El fuego sagrado se fue construyendo en esa infancia regada de sudor porque la camiseta y los amigos marcaban esa pauta. Así como imborrables son los recuerdos que el barrio ha dejado en la memoria de ambos.

David: Yo aprendí a gambetear en el barrio, como digo siempre, si bien de chico nos fuimos a Buenos Aires, por esto del futbol. Agradecido a eso, me acuerdo que había gente que me venís a buscar para jugar por plata, y mi viejo a veces no me dejaba ir.

Jugaban entre amigos de una fábrica, pero jugaban por mucha plata, yo tenía 16 o 17 años y mi papa no me dejaba ir. Y yo llorándole que me deje ir, y llegaron a ofrecerle a mi papa cuatrocientos a quinientos pesos, y a veces mi papá aflojaba”.-

“Creo que eso era lo mas emocionante, saber que toda la gente del barrio te iba a ver, que después iban a hablar, siempre llena la cancha. Hoy soy un agradecido mucho a eso, como así también a las inferiores que hice en Boca, Independiente, Racing, que me hicieron el jugador que soy. Aprendí un montón de eso”.-

 

 

En contra a lo imaginado estos hermanos buscaban jugar en contra, y no se guardaban nada con el afán de ganarle al otro. Hasta que aparecía el Padre, y eso generaba cruces inolvidables como los que relatan los chicos…

Theo:  “En los barrios con amigos siempre jugábamos en contra, uno para cada lado. Y nos dábamos, ninguno de los dos quería perder. Incluso cuando jugábamos en contra de mi papá. El fue el mejor jugador de nosotros dos, mi viejo es el mejor.

No quería perder ninguno de los dos, y jugábamos por una Coca, y nos dábamos”.-

David: “Siempre jugábamos en contra y se hacían lindo partidos, inclusive con mis tíos y mis primos. Terribles partidos se hacían en Buenos Aires, vos preguntas en Chaco por los Angeloff , por mis tios y mi viejo y te van a decir que eran los mejores jugadores.

Contra mi papá si jugábamos juntos, y no sabes lo que era. Ya no era mi papá en esos partidos. Era una hora que jugábamos la vida. Y volvíamos nosotros por un lado y el venia por otro”.

“Mira como seria que un partido una vez íbamos 2 a 2 y  nos ganan sobre la hora con un gol de chilena de mi papa y parecía otro jugador!!! Nos grito el gol en la cara, cuando volvimos a casa nosotros adelante y el como 10 metros atrás. Imaginate como vivimos el futbol, eso trato de explicarle a los más chicos. Hoy reconozco que soy muy parecido a mi viejo por eso”.-

Bariloche fue decidiendo meterse de lleno en la historia que tienen los hermanos Angeloff. Parecía difícil al principio esa idea, hasta que los colores de Puerto Moreno fueron creando la iniciativa…

Theo: “Había dejado de entrenar, no me gustaba entrenar, me había dedicado a un par de negocios. Y la última vez que fue mi hermano me propuso venir  a Puerto. Lo hable co mi viejo, que le parecía, lo hable con mi hermano, y me gustó la idea. Y en uno o dos días arrancamos y acá estamos en Puerto peleando por la punta”.-

David:  “Me pone feliz porque entrenábamos desde chicos, por ahí el no siguió porque por ahí no se bancaba eso de tener que viajar, o todos los días levantarse temprano a entrenar, no poder salir de joda, perderte un montón de cosas. El que jugó al futbol sabe bien como es el tema”.-

“Hoy contento porque todo hermano sueña con jugar con su hermano. Hemos jugado millones de partidos, hasta hace poco yo cuando viajaba para allá, el tenia su grupo de amigos y jugábamos juntos. Somos los dos calentones, pero todo queda en la cancha, después somos otras personas”.-

Si lees esta nota hay un protagonista que está en el sentimiento de cada oración, es quien desde la cuna fue puliendo ese adn futbolero nacido en Corzuela. La herencia de Minchy Angeloff a través del fútbol lleva el estandarte de una hermandad dentro y fuera de la cancha. Y sus hijos agradecidos

“Quiero agradecerle a mi viejo, por ser mi mejor entrenador, porque fue el primero. Cuando vuelvo a Corzuela todos me recuerdan cuando mi viejo me hacia correr. Y eso a esa edad me daba un poco de vergüenza.

“Por ahí tenia compañeros y amigos que decían que hace este pibe. Porque salía a correr a saltar, y hoy me lo recuerdan, los mismos que cuando era chico me cargaban. Quiero agradecerle a mi viejo porque me motivo siempre, igual que mi vieja y mis hermanos que están allá”.-



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