Historia

Florecer naranja en el oeste de Bariloche: Orígenes, crecimiento y desarrollo del club Puerto Moreno (1975-2016)

Por: Luciano Arancibia Agüero1

Sería innumerable identificar la cantidad de personas que han participado a lo largo de las cinco décadas de vida deportiva de nuestro querido Puerto Moreno. Muchos de ellos ya no están y es digno destacar nuestro profundo y eterno agradecimiento a la valiosa participación de cientos de personas de muchas familias que trabajaron, aportaron e hicieron posible que los objetivos logrados hoy puedan estar a disposición para que los niños y jóvenes de toda nuestra zona puedan disfrutar”.

Ernesto César Franco

(ex-presidente de Puerto Moreno).

La Asociación Civil, Cultural y Deportiva Puerto Moreno, con Personería Jurídica 2404 y domicilio legal en la calle Martín Pescador 85, se halla ubicada en la costa sur del lago Nahuel Huapí, a la altura del kilómetro 10 de la Avenida E. Bustillo, aproximadamente a mitad de camino entre el centro de San Carlos de Bariloche y la zona del hotel Llao-Llao. En su área de influencia se encuentran importantes barrios de la ciudad, tales como Puerto Moreno, Pájaro Azul, Villa Nahuel Malal, Casa de Piedra, Nueva Jamaica, Playa Bonita y Villa Catedral. El club, identificado con los colores verde y naranja de las hojas y la flor de la planta del Amancay, brinda formación y contención a unos trescientos niños y jóvenes, desde los 4 hasta los 15 años en las divisiones menores, a través de la práctica organizada del fútbol como deporte formativo; y jugadores mayores de 16 años que conforman las divisiones mayores que participan de los torneos oficiales de la Liga de Fútbol de Bariloche. Al igual que otros clubes de fútbol de la ciudad, Puerto Moreno creció como institución principalmente a partir de dicho trabajo de contención realizado con los jóvenes, no sólo de las zonas lindantes al club, sino también provenientes de diversos sectores de Bariloche. El club ha conformado un equipo de personas dispuestas y capacitadas para desempeñar eficazmente sus funciones y cargos, compartiendo las ideas y valores representados por la organización. Personas que deciden donar voluntariamente su tiempo y hasta aportar recursos económicos para lograr que la institución crezca y se desarrolle para bien; y que comparten la consigna de formar nuevos dirigentes para que Puerto Moreno pueda perdurar en el tiempo y pueda seguir mejorando.

A continuación, vamos a abordar la historia de Puerto Moreno, desde sus orígenes, atravesando las diversas dificultades que debió afrontar la institución, hasta la actualidad.

Historia:

En la década de los sesenta, el Club Ciclistas Unidos de Puerto Moreno era el centro de las prácticas deportivas y competitivas de los pocos habitantes que poblaban la zona oeste de nuestra ciudad. En la institución participaban vecinos de Playa Bonita, barrio Militar, Centro Atómico, entre otros. Por otra parte, estaban los representativos de Colonia Suiza, Llao-Llao y barrio Don Bosco que también tenían sus precarios campos de fútbol y sus organizaciones deportivas. Queda en el recuerdo de los vecinos el formar parte de aquellas fiestas deportivas con la participación y el aliento de todas las familias de destacados jugadores de fútbol y ciclistas que participaron de las grandes competencias municipales, provinciales y nacionales de aquella época. Lamentablemente, por motivos ajenos que no permitieron la continuidad de las actividades deportivas en la zona, todo quedó en el olvido.

A principios de los años setenta, un grupo importante de familias aumentó la población estable de la zona, en concordancia con el acelerado crecimiento demográfico general de nuestra ciudad, motivo por el cual muchos niños y jóvenes del oeste de Bariloche demandaban satisfacer su necesidad de desarrollar actividades físicas y deportivas frente a la carencia de un lugar físico en el sector para poder llevar adelante dichas prácticas. Fue así como un grupo de vecinos se propuso y tomó la responsabilidad de brindar a la juventud del oeste un espacio adecuado “para su sana formación física y moral”2. Luego de varias reuniones, el 16 de septiembre de 1975, se fundó el Club Atlético Puerto Moreno con el objetivo de satisfacer las demandas mencionadas. En ese momento, se eligió como primer presidente del club al señor Reinaldo Gómez, quien sería acompañado por los socios fundadores Juan José Llanes, Juan Bernardino Bertozzi, Federico Pardo, Rafael Contreras, Juan Arsenio Guerrero, Ricardo Paredes, Ernesto César Franco, Juan Paredes, Adolfo Llanca y Hugo Arroyo, sumado al apoyo de todas las familias que sentaron las bases de la institución.

Para las prácticas deportivas se ocupó parte del predio donde se halla emplazado actualmente el club en la calle Martín Pescador mediante un permiso de uso precario otorgado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). A partir de este permiso, se conformó el primer equipo de fútbol para participar en el torneo oficial de la Liga de Fútbol de Bariloche y se adecuó la cancha para tal actividad, que inicialmente era de tierra y piedras. En los dos años posteriores, la CNEA autorizó al club para colocar el alambrado perimetral del campo de juego, construir vestuarios y sanitarios, los cuales eran requisitos exigidos por la AFA para poder competir en los torneos locales como club federado. Como forma de agradecimiento, Puerto Moreno invitó a los estudiantes del Instituto Balseiro a hacer uso del campo de juego de forma gratuita. Sin embargo, los proyectos de infraestructura del club fueron planteados para concretarse en el largo plazo, considerando que implicaban un presupuesto muy alto para la institución, que no contaba con recursos genuinos para tales fines ya que debía afrontar los altos costos que conllevaba el sostenimiento de las prácticas deportivas. Pese a estas complicaciones, Puerto Moreno tuvo un crecimiento deportivo muy rápido, ganando el campeonato oficial de ascenso a primera división de la Liga de Fútbol de Bariloche, lo que fue seguido por la posterior consecución del subcampeonato en el torneo de Primera División. Por ese entonces, a finales de los años setenta, Puerto Moreno también contaba con equipos juveniles de básquet, vóley y atletismo que lograron destacadas participaciones en los campeonatos oficiales locales.

Durante sus primeros años de existencia, la dirigencia del club sostuvo un discurso que apuntaba a la educación y “orientación” de toda la juventud de dicha zona a través de sus distintas actividades deportivas y culturales, y frente a la escasez de instituciones con instalaciones aptas para el desarrollo de las mismas. Tal como se afirma en una carta enviada al gobierno nacional en febrero de 1983, se planteaba la necesidad de contribuir desde la actividad deportiva con el objetivo de evitar que esa juventud se decida “por una vida fácil, sin sacrificios, en la cual invariablemente desembocan en actos reñidos con la moral”. Desde este discurso, dicha contribución desembocaría en un aporte a “la grandeza de la patria”.

Lamentablemente, como ha sucedido en muchas instituciones, Puerto Moreno no estuvo ajeno a los problemas internos entre los directivos por diferencias políticas, pugnas por el liderazgo, desentendimientos y falta de interés. Todos estos factores fueron mellando el funcionamiento institucional, sumado a la inexperiencia y a la falta de formación de nuevos dirigentes. De esta manera, luego de varios desencuentros, se produjo la disolución de la conducción del club, motivo por el cual la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Río Negro procedió a la anulación y retiro de su personería jurídica en 19843. Junto a esto se dio la desafiliación de Puerto Moreno de la Liga de Fútbol de Bariloche. Por eso, durante varios años se continuó utilizando las precarias instalaciones del club para la realización de torneos de “fútbol libre” y también se aportó el campo de juego a la misma Liga para brindarle la posibilidad a otras instituciones de poder seguir participando en los campeonatos oficiales.

Aproximadamente en el año 1987, la institución se combinó con una agrupación hípica que comenzó a realizar domas y jineteadas en el terreno de la cancha de fútbol. De esta manera, se conformó la Agrupación Gaucha Puerto Moreno y durante varios años las actividades hípicas representaron a la institución dando muy buenos resultados desde el punto de vista social, considerando la gran cantidad de aficionados de las costumbres gauchas tradicionales que había en Bariloche. Luego de algunos años con estas actividades, Puerto Moreno volvió a volcarse al fútbol y llevó adelante una alianza con Deportivo Paraguayo entre los años 1990 a 1996 para fortalecerse como institución. De esta manera, el equipo que participó en los torneos tenía la denominación “Deportivo Paraguayo-Puerto Moreno”.

Luego de esto, surgió un grupo de jóvenes que, debido a su exitosa campaña en el fútbol libre representando a Puerto Moreno, sintió la necesidad de participar en el fútbol federado. Ante la exigencia de la Liga de contar con personería jurídica, en el año 1996 se inició una nueva alianza deportiva, pero esta vez con la Junta Vecinal Pájaro Azul. Así, Puerto Moreno disputó las competencias de la Liga local hasta el año 2002 bajo el nombre de “Pájaro Azul-Puerto Moreno”. Finalmente, gracias a la dedicación y el aporte de un importante equipo de trabajo, el club obtuvo los éxitos deseados cuando el equipo de Primera división, encabezado por figuras como Gabriel Guerrero, Leonardo Méndez, Gabriel Folix, Cristian Ascencio, Martín Marino, entre otros, obtuvo el campeonato oficial en la temporada 2001-2002 (el Torneo Centenario de la ciudad), tras vencer por penales al club Estudiantes Unidos en el Estadio Municipal4. Al año siguiente, Pájaro Azul-Puerto Moreno consiguió el subcampeonato en el mismo certamen de Li.Fu.Ba. A partir de estos buenos resultados deportivos, el club se ganó la participación en el Torneo del Interior organizado por el Consejo Federal del fútbol argentino (el viejo Argentino “B”). La participación en esta competencia fue un enorme desafío para la institución, tanto desde lo deportivo como desde el punto de vista del sacrificio económico. Por eso, fue necesario multiplicar los esfuerzos, pero con mucho trabajo y dedicación el club pudo afrontar los gastos que demandó esa importante e inolvidable competencia deportiva.

A lo largo de estos años, el crecimiento de la institución no fue ajeno a complicaciones económicas que incluso pusieron en riesgo en más de una oportunidad el mantenimiento de su personería jurídica y el usufructo del terreno cedido a préstamo por el Centro Atómico. Esto explica la necesidad de formar alianzas con otras organizaciones. A mediados de los años noventa se agudizaron estas dificultades, en concordancia con una de las peores crisis atravesadas por Bariloche, producto de la aplicación de políticas neoliberales en todo el país, y que impactó a la mayoría de los sectores de nuestra ciudad. Por eso, ya desde principios de los años ochenta, el club apeló a su carácter de asociación civil para solicitar subsidios y ayudas económicas al gobierno municipal y nacional que le permitieran crecer como institución y concretar los objetivos planteados a partir de su fundación. Sin embargo, el estancamiento en el crecimiento de la institución da cuenta de la carencia de aportes estatales que contribuyeran con el desarrollo de las actividades del club.

En el año 2004, Puerto Moreno inició una nueva etapa en su desarrollo institucional. Luego de analizar detenidamente la trayectoria del club, viendo el estado de deterioro de la precaria infraestructura y con el objetivo de dar cumplimiento a los principios fundacionales de la institución, la dirigencia convocó a un grupo de personas para conformar un equipo y desempeñar eficazmente sus funciones compartiendo las ideas y valores representados por la organización. La idea era formar nuevos dirigentes para evitar los mismos errores del pasado. La nueva Comisión Directiva (CD) estuvo integrada por Ernesto César Franco como Presidente, Rubén Edgardo Higueras, Daniel Alberto Pukas, Luciana Carolina Saldivia, Victorino Díaz, Juan Carlos Franco, Carlos Hidalgo, Leonardo Méndez y José Flores. A esto se sumó la incorporación de nombres como Juan Lepín, Juan Boga, Jorge Gamboa, Jaime Oyarzo, Guillermo Balleto y Alfredo Garcilazo que conformaron el Cuerpo Técnico. Como parte del nuevo ordenamiento del club, los dirigentes resolvieron crear las divisiones inferiores de Puerto Moreno, que se sumarían a las tres categorías mayores ya existentes (Primera, Cuarta y Quinta).

De esta manera, en los próximos cuatro años se conformaron las categorías ’89 hasta la ’93. Ese comienzo se dio con poca indumentaria, pocos materiales de entrenamiento (debido a la falta de recursos económicos) y pocos chicos. Jorge Gamboa (actual secretario de club y técnico de las categorías infantiles en aquellos años) nos cuenta: “Arrancamos con estas categorías y a partir de ahí fue un crecimiento constante del club sobre todo en el tema inferiores, porque fíjate que en la zona del oeste de Bariloche no hay clubes. Entonces nosotros albergábamos y conteníamos a los chicos”. En estos años, unos pocos técnicos capacitados por la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino (como Boga, Gamboa, Lepín y Balleto) se hicieron cargo de las categorías de inferiores, brindando prestigio y respetabilidad a los objetivos propuestos. Luego, la dirigencia contactó nuevas personas para trabajar en el club y se fue acercando cada vez mayor cantidad de chicos a Puerto Moreno. A partir del año 2007, el trabajo de la dirigencia comenzó a dar sus frutos cuando se inició una impresionante seguidilla de campeonatos obtenidos por las categorías del fútbol infantil. Ese año salió campeona la Octava categoría, en 2008 fue la Séptima, en 2009 la Sexta y en 2010 le tocó a la Quinta. Además, los planteles comenzaron a viajar a certámenes regionales como el torneo de Lago Escondido, con participación todos los años, y el Torneo Integración5 organizado por la Secretaría de Deportes de la Provincia de Río Negro, que agrupaba a ligas provinciales. Como afirma Gamboa: “la idea era experimentar y jugar torneos regionales para que los chicos conozcan otras cosas. Los hemos llevado a jugar a Neuquén, a San Martín, a Junín de los Andes, a Villa la Angostura…”.

El 8 de marzo de 2008, ante la imposibilidad de reflotar su personería jurídica, la institución se reinventó y dejó de llamarse “Club Puerto Moreno” para convertirse en la “Asociación Civil, Cultural y Deportiva Puerto Moreno”, nombre que lleva hasta la actualidad. En ese momento, la Asamblea Constitutiva conformó la nueva Comisión Directiva (compuesta por ocho miembros titulares) y designó a Ernesto César Franco y Jorge Gamboa para que se desempeñen como presidente y secretario del club, respectivamente. Dos meses más tarde (el 16 de mayo), el gobierno de la provincia de Río Negro le otorgó su personería jurídica como entidad de carácter civil sin fines de lucro. En el acta constitutiva de la institución refundada se planteó como objetivo “la adopción de medidas de interés común para el progreso y desarrollo social, cultural y deportivo de todos sus asociados; agrupar y orientar a niños y jóvenes por medio de las distintas disciplinas deportivas y culturales; mantener relaciones con otras asociaciones, instituciones o entidades de la misma o de distinta naturaleza jurídica, para la realización de proyectos e iniciativas que tiendan al mejoramiento social y de la comunidad en general”. De esta manera, se planteó buscar los medios para permitir que los jóvenes dispusieran de un espacio y “puedan ocupar su tiempo libre desarrollando una disciplina deportiva que los aleje de otras actividades no deseables”. A partir de ahí surgió la necesidad de adecuar las instalaciones edilicias existentes. Por otra parte se conformaron todas las categorías de infantiles representativas. A esto se sumó el aporte de un grupo de padres que comenzaron a colaborar activamente en el buen funcionamiento del desarrollo deportivo e institucional.

A contramarcha de este crecimiento institucional, la dirigencia tuvo que hacer frente a la falta de elementos y recursos necesarios para cumplir con las exigencias que implicaba la participación en los torneos oficiales. Pese a las dificultades, el club recibió el aporte de algunas empresas y comercios interesados en apoyar la labor formativa y de contención social desarrollada con los jóvenes. Con este aporte, y gracias al trabajo realizado por la CD, pudo iniciarse la construcción del quincho de la sede social del club, junto con la incorporación de una instalación eléctrica trifásica en la sede y una bomba para el sistema de riego. Además, el diálogo con las autoridades del Centro Atómico permitió concretar un nuevo convenio de utilización del predio actual. Sin embargo, el presidente Franco, en una carta escrita a la Comisión Directiva antes de terminar su mandato, se lamentó de que “el apoyo económico a instituciones deportivas no está dentro de los programas sociales de Nación, ni de Provincia y mucho menos de la Municipalidad de Bariloche, motivo por el cual se hace muy difícil avanzar en la construcción y mejoras de infraestructura”. Apenas se obtuvieron algunos aportes económicos del gobierno de la Provincia de Río Negro que permitieron avanzar en la construcción de sanitarios y adecuar los vestuarios de la sede social del club. Pues bien, sin aportes gubernamentales, el club no tenía deudas, pero tampoco generaba ganancias.

A finales de 2010, la nueva CD, encabezada por Juan Alberto Lepín, buscó proporcionarle al club nuevos lineamientos generales que apuntaran a la concreción de todos los objetivos planteados al momento de la refundación del club dos años antes. La idea era poder insertarse entre los vecinos de la zona oeste por medio del deporte y las actividades sociales y, de esta manera, propiciar que la gente del área lindante pudiera incorporarse al club en carácter de socios. Como parte de esto, se idearon propuestas con el objetivo de integrar a padres voluntarios para trabajar de forma mancomunada con la Comisión Directiva del club en la toma de decisiones y en la evaluación de la marcha del proyecto planteado. Esto iba de la mano con la necesidad de ampliar los recursos económicos con los que contaba la institución. Para ello se planteó un manejo más eficiente de los mismos, separando un monto de la cuota societaria destinado al fútbol infantil y otro destinado a las categorías mayores. Esto resultaba muy importante considerando que la cuota societaria constituía (y constituye) el principal pilar sobre el que se sostiene el club económicamente. A esto se sumaban los recursos generados por el alquiler de las instalaciones (cancha y salón), los beneficios que se obtenían de la realización de rifas y eventos sociales y el ingreso extraordinario que estaba dado por una colaboración mensual fija cedida por la Junta Vecinal Casa de Piedra, interesada en mantener una institución deportiva emplazada en su zona de influencia. En parte con estos ingresos continuó la ejecución de obras edilicias para mejorar la sede social y el terreno de juego. De esta manera, se concluyó en 2011 la obra del nuevo quincho, el cual pudo ser equipado gracias a donaciones de los vecinos de la zona, que aportaron mesas, sillas y otros elementos. Nuevamente debemos decir que estos logros se alcanzaron sin aportes significativos por parte del gobierno municipal. Además, como ocurre hasta el día de hoy, resultó inevitable que los dirigentes, cuyo trabajo es “ad-honorem”, tengan que aportar dinero de su bolsillo para hacer posible la continuidad y el desarrollo de la única actividad del club, el fútbol. En este punto debemos considerar que Puerto Moreno, al igual que otros clubes, debe pagar gastos de mantenimiento de Liga, arbitrajes, seguros, transporte para las competencias fuera de la ciudad, seguridad policial para los partidos, compra de indumentaria deportiva, sumado al pago de viáticos de los directores técnicos.

En concordancia con estos nuevos lineamientos, ese mismo año Puerto Moreno tomó la decisión de no participar en el campeonato oficial de Li.Fu.Ba. en las categorías Primera, Cuarta y Quinta. Esta decisión se dio a partir de la necesidad de reorientar los recursos con los que contaba el club para crecer institucionalmente y poder llevar adelante el sembrado de la cancha. Al momento de informarse esta noticia, Juan Lepín declaró: “se logró una mezcla justa de experiencia e ideas nuevas y, entre todos, vimos la oportunidad de crecer para que el Club sea un club y no sólo una institución que participa de la Liga”. Al mismo tiempo, la participación en el torneo infanto-juvenil de la Liga no se vio alterada, de manera que el club priorizó la continuidad de los trabajos formativos iniciados seis años atrás. Además, se plantearon proyectos para hacer frente a la escasez de propuestas sistemáticas y verdaderamente educativas a través del fútbol. De esta manera, se creó el Departamento Infanto-Juvenil de Puerto Moreno como parte de un proyecto que tenía a Juan Boga a la cabeza y a los técnicos Alfredo Garcilazo, Jorge Gamboa, Guillermo Balleto, Juan Oyarzo, Carlos Santiesteban y Jorge Scazziotta. Algunos de ellos, como vimos, ya llevaban años trabajando con los jóvenes y niños del club. El objetivo del Departamento sería tener una base de jugadores para que en un futuro lleguen a ser integrantes de la Primera división del club (se buscaba revertir, a partir del “semillero”, la escasez de buenos resultados en la categoría máxima). Además, se buscaba capacitar a los dirigentes y allegados al club para realizar la tarea formativa. La idea de esto se basaba en la proyección de que, al tener gente capacitada trabajando con los chicos, se podría “contener a los desaforados padres” y se vería menos violencia en los campos de juego. Dicha propuesta también apuntaba a lograr que las familias se inserten en el club y, así, aumentar la masa societaria6.

Desde el Departamento se buscó fomentar entre los chicos valores y actitudes como el respeto, solidaridad, compañerismo y disciplina deportiva. Además, se intentó favorecer los procesos de socialización de los jugadores y brindar una variedad de conocimientos “que promuevan la toma de decisión y que sean capaces de resolver diferentes situaciones para potenciar los aspectos lúdicos del deporte. Y así… siendo responsables, disciplinados, entrenando seriamente, teniendo objetivos claros de lo que se quiere ser, podremos lograr que el fútbol competitivo tenga su resultado positivo”. Jorge Gamboa nos amplía la propuesta emitida desde el Departamento Infanto-juvenil del club de brindar educación deportiva, contención y comodidad a los niños de Bariloche: “Es muy importante para nosotros trabajar con los chicos desde chiquitos y darles los valores deportivos, familiares y que todo eso conjugue en una armonía. Entonces que ellos se sientan que hay un club y que hay una familia. Que no se sientan que son un número, un chico que anda por acá dando vueltas. Que se sientan como que están en su casa y que se sientan contenidos”. El secretario del club también agrega: “Puerto Moreno siempre se destacó porque hemos tenido muchos casos de contención, con problemas de conducta, con problemas económicos, con problemas familiares, físicos y nosotros siempre los hemos bancado”. Cabe destacar, la composición social de la mayoría de los chicos que asisten al club quizás no provenga, en general, de sectores con grandes dificultades económicas, pero no deja de ser destacada la tarea de contención llevada adelante por el club frente a otros tipos de problemáticas atravesadas por los chicos. De hecho, observando los formularios de inscripción de los chicos que se anotan en las diversas categorías, podemos ver la preocupación del club por informarse, no sólo por las cuestiones médicas y las destrezas técnicas de los futbolistas, sino también por asuntos que tienen que ver con la condición familiar, las características de la personalidad y la sociabilidad de los chicos.

En 2011, la dirigencia del club se vio motivada para llevar adelante una idea de crecimiento mayor. Por eso se inició la siembra de la cancha de fútbol (que hasta ese momento aún era de tierra) y se adquirió un tractor para el corte del pasto. Jorge Gamboa nos cuenta: “Después de la caída desgraciada de arena del volcán, a partir del año 2012 se toma la idea de construir la cancha de pasto. Entonces, bueno, eran cuatro, cinco locos con la idea esa de querer crecer. A Walter Montero se le ocurrió ‘vamos a ir para adelante’. Entonces empezamos a traer camiones de tierra y empezamos a hacer lo que hoy es el club”. Finalmente, el 1 de diciembre de 2013 se inauguró formalmente la cancha de césped que lleva el nombre del propio Walter Montero, padre de jugadores e histórico dirigente del club7. Para esta ocasión se reconoció a comercios que prestaron su colaboración con el club, además de la entrega de diplomas a jugadores históricos y ex-dirigentes. A partir de allí también quedó planteado el proyecto de construir un gimnasio cubierto para la institución, junto a la idea de desarrollar diversas actividades culturales y deportivas para la zona de los kilómetros, cumpliendo funciones de contención y participación social de los vecinos. En este punto hay que tener en cuenta que el club no cuenta con un lugar cerrado para llevar adelante la actividad deportiva en épocas invernales. Recién en septiembre, con el regreso del buen clima, se retoman las actividades en el predio del club, y esto dura hasta abril. Esta es una problemática recurrente a lo largo de los años. De hecho, en mayo de 2011 se le pidió a la Escuela Militar de Montaña autorización para el uso del gimnasio de dicha institución entre los meses de junio y septiembre como lugar provisorio de entrenamiento para los jugadores de todas las divisiones del club. Además, la ubicación de la Escuela Militar era ideal para no obligar a los chicos a desplazarse hacia lugares más alejados de su zona de residencia. A cambio, el club ofreció el uso gratuito del quincho a todo el personal de la Escuela Militar. Más allá de esta petición puntual aquella temporada, resulta muy común que el club deba desplazarse de gimnasio en gimnasio de las distintas escuelas de la ciudad de acuerdo a la concesión de espacio por parte de la Delegación de Educación. Muchas veces, estas concesiones se terminan por la prioridad que se le da desde el Municipio a la actividad de otros deportes en gimnasios cerrados.

A partir del sembrado de la cancha, el club tuvo un crecimiento increíble que se tradujo en la inscripción de mayor cantidad de chicos para formar parte de las diversas categorías. De hecho, entre 2010 y 2016, la cantidad de jugadores se duplicó, pasando de ciento cincuenta niños y jóvenes a unos trescientos. De la mano de este crecimiento, en la temporada 2012/2013, el club participó del torneo de Fútbol de Li.Fu.Ba. con todas sus divisiones mayores e infantiles. Además, se participó en torneos a nivel nacional y se organizaron otros en la cancha de Puerto Moreno donde participaron clubes como Lanús, Gimnasia y Esgrima de la Plata, y otras instituciones de provincias como Neuquén, Córdoba y Tucumán.

En 2014, el Club obtuvo permiso de la Administración de Parques Nacionales para hacer uso de la parcela de tierra que se halla frente al campo deportivo, perteneciente a dicha institución, con el fin de utilizarla como estacionamiento para aquellos que trabajan en el club o que van a ver partidos y, de esta manera, facilitar el ordenamiento vehicular de la zona.

En abril de 2015, un par de días antes de la consagración de la Cuarta categoría de Puerto en el campeonato de la Liga, asumió la presidencia del club Juan Boga8, director técnico de divisiones mayores e infantiles, ex-delegado del club ante Li.Fu.Ba. y Vicepresidente del Departamento Infanto-Juvenil de Li.Fu.Ba. durante diez años. A grandes rasgos, Boga comparte la misma línea de pensamiento y de trabajo llevada adelante por Gamboa y Lepín, quienes se mantienen como secretario y vicepresidente de la Comisión Directiva, junto al trabajo de Cecilia Esefer como tesorera del club, Ricardo Rudiferia, Jorge Flores, Walter Montero, Guillermo Balleto, entre otros. Aprovechando el crecimiento institucional al que hacíamos referencia antes, el nuevo presidente se dispuso llevar adelante obras de infraestructura en el predio de Puerto Moreno. De esta manera, se hicieron reparaciones en la sede, se armó el espacio para la secretaría del club y, muy importante, se instaló el gas natural en la sede social, lo que permitió que el club estuviera abierto todo el año. Recordemos que, por el frío invernal, la institución abría sus puertas sólo de septiembre a abril, mientras que el resto del año no se podían realizar ni siquiera las reuniones de la Comisión Directiva. A esto se suma la reciente instalación de las nuevas tribunas (en el sector del lateral que da hacia el Lago) y la inauguración de la cabina de transmisión (en el lateral que da la espalda a Bustillo). Cabe mencionar que esta cabina, construida para que la prensa tenga un lugar cómodo para relatar los partidos, fue bautizada con el nombre de Rubén Higuera (en reconocimiento al trabajo silencioso de este dirigente durante años) y de Cristian Báez (en honor al destacado periodista deportivo local)9. Por otra parte, también pudo construirse un muro de contención de cincuenta metros que cierra el perímetro de la cancha de fútbol, gracias a un subsidio otorgado por el gobierno de la provincia de Río Negro10, siendo éste el único aporte gubernamental recibido por la vigente Comisión Directiva. Ciertamente, el mantenimiento de la cancha requiere de un gran esfuerzo por parte de la dirigencia, que debe encargarse de las tareas de mejoramiento en el predio. Para poder costear sus gastos, el club realiza eventos sociales, organiza rifas, ferias de ropa, y recauda el dinero de las entradas y del buffet los días de partido. A esto se suma el imprescindible apoyo de los patrocinadores.

Como vemos, la voluntad de los dirigentes del club continúa su marcha a contracorriente de la pobre contribución del Estado. Entre los proyectos planteados a futuro por la Comisión Directiva se encuentra la iluminación de la cancha (para que la práctica del fútbol pueda extenderse a horarios nocturnos) y la construcción de una pileta para las actividades deportivas del club y apuntando a las próximas colonias de vacaciones. Al respecto debemos decir que Puerto Moreno organiza colonias de vacaciones desde el año 2014, las cuales incluyen diversas actividades para los chicos, tales como fútbol en la cancha de once, caminatas, campamentos, juegos en el bosque, talleres, música, arte, entre otras actividades recreativas. Por otra parte, el club continúa creciendo y participando en competencias locales, provinciales e incluso internacionales (tal es el caso de la categoría 2002 que participó en un certamen en Chile en el año 2015). En estos torneos, el club ha obtenido importantes logros deportivos acompañados por una ejemplar conducta y disciplina deportiva de los jóvenes y niños asociados, lo cual ha sido posible gracias al trabajo responsable y comprometido desarrollado por el cuerpo técnico y sus colaboradores. A esto se suma el grupo de padres que colaboran activamente para brindar continuidad y funcionamiento a la actividad social y deportiva.

Entonces, el club sigue trabajando activamente con las tres divisiones mayores (Primera, Cuarta y Quinta) y las categorías menores Sexta, Séptima, Octava, Novena, Mini y Premini que asisten a los torneos oficiales del Departamento Infanto-Juvenil de la Liga de Fútbol de Bariloche. A través del trabajo de estas categorías en el predio, Puerto Moreno proporciona un espacio de recreación y esparcimiento para unos trescientos chicos, principalmente provenientes de los barrios ubicados a lo largo de la Avenida E. Bustillo, pero también de todo el resto de la ciudad. Actualmente, el club no cuenta con categorías femeninas, pero debemos decir que hay niñas incorporadas con los niños en las diversas categorías de infantiles, lo que también da cuenta de la prioridad que da el club a la participación de toda la juventud. Juan Boga, actual presidente, destaca el aporte brindado por el club al fútbol infantil local: “Desde mi rol de dirigente acá en Puerto Moreno, nosotros sembramos la cancha, pero con la prioridad de que el fútbol infantil tenga la prioridad para jugar (…). Se abre el club a los equipos de todos lados. O sea, acá vienen a jugar los chicos de Arrayanes como los nuestros, como los de Vuriclub, como los de Frutillar. Yo trabajo para que todos los pibes puedan jugar en cancha de césped”.

De esta manera, a partir de nuestro recorrido a lo largo de la historia de Puerto Moreno, hemos visto cómo el trabajo incansable de todos los que han hecho posible lo que hoy es el club permite que la institución pueda cumplir con su misión de contener e integrar a los niños y jóvenes del oeste y de todo San Carlos de Bariloche por medio del desarrollo de la práctica de un deporte tan popular como es el fútbol. Con aciertos, desaciertos, dificultades y grandes logros, no hay dudas de que se trata de una historia llena de esfuerzos y sacrificios. Y mientras este trabajo perdure, Puerto Moreno continuará floreciendo y esparciendo sus colores naranja y verde por toda nuestra ciudad.

Fuentes:

*Actas y documentos de la Asociación Civil, Cultural y Deportiva Puerto Moreno.

*Documentos de la Junta Vecinal Pájaro Azul.

*Artículos de prensa local. Diarios “Río Negro”, “El Cordillerano” y su suplemento deportivo “Adrenalina”, diario digital “Bariloche 2000”.

*Entrevista realizada a Juan Boga, presidente del club Puerto Moreno, el 06/10/2016

*Entrevista realizada a Jorge Gamboa, secretario del club, el 08/11/2016

*Colaboración y aportes valiosos realizados por el señor César Franco, ex-presidente del club.

1 Profesor de Historia y estudiante de la Licenciatura en Historia de la Universidad Nacional del Comahue. Becario EVC/CIN.

2 Estas palabras provienen de una carta escrita el 24 de agosto de 1979 firmada por Juan Bertozzi, presidente del club en ese momento, dirigida a Juan José Olcese, director del Centro Atómico Bariloche.

3 El 9 de febrero de 1984, la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Río Negro solicitó el retiro de la personería jurídica del club Puerto Moreno.

4 “Historias de finales de LIFUBA: Pájaro Azul campeón 2002”, Bariloche 2000, 16 de junio de 2016.

5 Suplemento Deportivo “Adrenalina”, 29 de mayo de 2009.

6 Estas propuestas provenían del Proyecto Deportivo 2009-2010 planteado por Juan Lepín.

7 “El sueño de la cancha de césped llegó a Puerto Moreno”, Bariloche 2000, 3 de diciembre de 2013.

8 “¿Cómo que no pasa ‘naranja’?: Puerto Campeón en Cuarta”, Bariloche 2000, 14 de abril de 2015.

9 “Puerto Moreno, una cabina, una historia…”, Bariloche 2000, 16 de noviembre de 2016.

10 http://www.rionegro.gov.ar/?contID=26399